domingo, 1 de junio de 2008

LA PAGINA DE ANTONIO RUIZ

Hoy, 28 de marzo del 2007, a pocos días de iniciada la primavera en el hemisferio norte, queriendo saborear la agradable temperatura y el aire fresco, cogí una silla plegable y me senté frente a la puerta de la casa donde vivo. Eran las siete de la noche, con la hora adelantada.
Muchos vehículos se desplazaban de este a oeste, y de norte a sur usando las avenidas Mc Kinley y Burton de Beloit.
Apreciaba el respeto de los conductores a las normas de tránsito que funcionan en esta ciudad .
En cada una de las cuatro esquinas hay señales de “Stop”(alto, pare ); y cada cual lo hace conforme va llegando, y en ese mismo orden van saliendo.
Cultura de tránsito vehicular, cosa de personas, respeto a la ley.
Nadie se ufana de ser el “men” con la “caña”. Sí, porque si se la dá de vivo, cuando menos piensa, se le aparece por atrás un auto policial, lo sigue con las luces encendidas, mientras la autoridad va chequeando la situación del vehículo y sobre todo cómo está el record de ese “gracioso”. Una vez que le prende las luces refulgentes de tres colores “mancó” el “pata”... A cuadrarse se ha dicho a un costado de la carretera, y tiene que poner las dos manos en el timón, y esperar al oficial.
Le piden su licencia, ( el brevete ), verifican su autenticidad, se vé si no está vencida, y otras cosas más. De hecho y de derecho le cae la multa con el elevado monto de $500 por no respetar la parada y otra por algún otro concepto; y, con derecho a acudir a la Corte para defenderse de éllas.
No hay que jefecito, que “ usted no sabe con quien se está metiendo”, “que soy hijo de fulano o de mengano”, que “cómo es la cosa”, aunque usted sea diputado o senador, o pariente del alcalde etc. Acá, peligrosísimo resulta pretender sobornar o corromper a un oficial; Acá, y en toda la UNION, la ley es la ley. Quizá por allí haya alguna excepción, pero no tengo información.
Gozaba viendo parar en cada esquina a los conductores y luego emprender sus marchas una vez que le llegaba el turno. Al mismo tiempo, me acordaba que en mi pueblo, allá, lejos, muy lejos, hay muchas tonterías sobre este particular y por eso hay multas por muchas infracciones al tránsito.

Y, que hasta se hacen marchas para no pagarlas; y que más de uno se sienta o se “ensucia” en la disposición legal que regula el precioso arte de conducir un vehículo, eludiendo las responsabilidades que emergen del gozo de tener un vehículo, en suma, incumpliéndose los deberes del conductor. Qué diferencias, qué pena. Acá, la paz , el orden comunal tiene un pilar importante: en el respeto al tránsito.
Hay infracciones, como por ejemplo, por exceso de velocidad, manejar borracho, que se castigan con quites de “puntos” que pueden llevar a la suspensión de la licencia, vas a la Corte, te mandan a la escuela complicando toda tu vida personal , familiar, laboral. Acá, tener un vehículo es poseer una verdadera herramienta amiga, que no es un lujo. Una persona sin su vehículo, es un hongo, amarrado, maniatado, supeditado a quien te pueda dar o darte un “jalón” (ride), alguien con mucha desventaja.
Volviendo al asunto, hay pues mucho respeto a las normas que regulan el tránsito. No vemos policías en las calles andando con su pito y su “palo”, no. Cada cual en su vehículo ( patrol ) que dicho sea de paso está equipado con toda la tecnología computarizada; se desplazan en la ciudad y por las carreteras, y se estacionan en los puntos que éllos escogen. Su sola presencia de hace sudar a más de uno.
Impacta su presencia, imponen respeto. Si se para a un infractor, “ al toque” llegan otros...
Cuando algún hecho ha ocurrido y se requiere la presencia de la policía, al escuchar la sirena, los que van conduciendo en las calles, avenidas o rutas de altas velocidades tienen que parar a la derecha hasta que pase el vehículo policial, al igual cuando se acerque una ambulancia o los bomberos ; claro, que por lo general, estos tres estamentos andan juntos ante un evento
Otro asunto son las velocidades.
Las velocidades están reguladas dentro y fuera de la ciudad y en las mismas carreteras estatales o interestatales.. En carreteras de altas velocidades 65 millas por hora es el límite.
Cuando los buses escolares paran en sus paraderos, y sacan la señal roja “stop” todos los carros que van atrás y los del otro lado, en la ciudad, paran; y nadie se atreve tocar claxon en la forma que se escucha en Perú. A propósito, el claxon ni se usa, todo es a base de las señales de luces.
Hay pues mucho respeto a las leyes de tránsito., pero sin embargo hay muchos que las infraccionan, sí, las infraccionan los sujetos a a quienes la ley y la autoridad “le vale madre”, pero allá éllos.
Por otro lado, hay obligación de que los vehículos estén asegurados contra riesgos, y las compañías PAGAN ante los siniestros que sufren sus asegurados.
Esto que es una verdad me llama a reflexión, pues sé que allá, en mi patria también hay leyes severas sobre la conducción de vehículos motorizado, pero...
Me pregunto, si es asunto de hombres o del sistema.
Usted, qué opina???

Nota: esta página resulta importante para que tomando conocimiento la información los que crean conveniente puedan dialogar, o modificar sus hábitos en el manejo...Ideas nuevas, positivas no hay que echarlas al tacho.
Y a propósito, si vas a manejar, no tomes.
Si vas a tomar, no manejes... Qué tal????

No hay comentarios: